Textus Receptus (TR)

Textus Receptus, o “Texto Recibido” (TR) es el nombre que usamos para el primer texto publicado del Nuevo Testamento en griego, el texto recibido por la iglesia. Es el texto que ha sido utilizado por los Cristianos durante dos mil años y que fue el texto estándar de la Biblia griega. Hasta el día de hoy, las iglesias griegas usan este mismo texto.

La historia del Texto Recibido es complicada, así que vamos a empezar desde el principio.

Aunque la impresión empezó en el 1456, pasaron muchos años antes de que el Nuevo Testamento en griego fue impreso. Esto no es tan sorprendente como suena, ya que la creación de un alfabeto griego requería cientos de diferentes símbolos – mucho más que el latín. A los impresores probablemente no les gustaba la idea. Hay que señalar también, que los Poliglotas Complutenses inventaron un nuevo tipo de impresión griega para su edición.

No fue hasta principios del siglo XVI que el cardenal Jiménez decidió imprimir una edición en griego y latín del Nuevo Testamento – la famosa Biblia Poliglota Complutense. El Nuevo Testamento de esta obra fue imprimido en 1514, pero no se publicó hasta después de 1520. Esto dejó una oportunidad real para cualquier impresor, que pudiese publicar una edición rápidamente.

Este fue John Froben de Basilea. Al parecer, después de haber oído hablar de la edición de los Complutenses, él estaba decidido a adelantarles. Afortunadamente, también tenía los contactos necesarios para llevar a cabo esa idea.

Así Froben habló con Erasmo de Rotterdam en primavera de 1515. El trabajo comenzó en el otoño de ese año, y fue imprimido en febrero de 1516.

Para que un proyecto que había necesitado cincuenta años para empezar, el éxito de la edición de Erasmo (que contenía el texto griego en paralelo con su propia versión en latín) era impresionante. La primera impresión pronto se agotó, y en 1519 una nueva edición fue necesaria. Otra mas siguió en el 1522 haciendo un total de tres. Probablemente el mayor problema que tenía este texto, era que contenía muchos errores tipográficos, por culpa de la velocidad con la que se imprimía. Aunque lo que importa es el texto, no las faltas ortográficas.

Unos 3300 ejemplares de sus dos primeras ediciones se han vendido. (Teniendo en cuenta que en aquel tiempo las ediciones se limitaban a 1000 copias hasta el tiempo Isabelino) El éxito de la edición de Erasmo pronto llamó a mas Nuevos Testamentos griegos, todos ellos basados en gran parte en el suyo. El primero de ellos fue publicado por Aldo Manuzio en 1518, pero a pesar de que contenía un texto independiente de la Septuaginta (la primera que se imprime), su texto del Nuevo Testamento fue tomado casi literalmente de Erasmus, incluyendo incluso los errores tipográficos. De ahí que la primera publicación verdaderamente nueva era la de Erasmo de 1519. Era casi el mismo texto que la edición de 1516, pero corregido con la mayoría (aunque no todas) de los errores de la prensa.

Siguió un gran cúmulo de ediciones, todas ligeramente diferentes, pero ninguna de estas ediciones fueron de alguna nota en particular. No fue sino hasta 1546 que la próxima edición del Textus Receptus fue publicada. Esta fue la obra de Robert Stephanus (Estienne, el impresor y librero del rey de Francia en hebreo, griego y latín), que trabajó en París. Sus cuatro ediciones fueron en el 1546, 1549, 1550 y 1551, la última de ellas en Ginebra.

La tercera edición de Stephanus fue utilizada como base por Teodoro de Beza, el reformador protestante, que la editó nueve veces entre 1565 y 1604.

La siguiente gran edición del Textus Receptus es el texto de Bonaventura y su sobrino Abraham Elzevir que ya mencionamos arriba. Publicado por primera vez en 1624, con pequeños cambios para la edición de 1633. Es este el texto que por fin es considerado como el texto recibido, aunque es básicamente el mismo (con pequeñas diferencia que no son mas de un par de dozenas) que ha sido desde el tiempo de los apóstoles. El prefacio de la edición de 1633 dice: “*textum ergo habes, nunc ab omnibus receptum, in quo nihil immulatum aut corruptum damus”, *que es*: “así tiene el texto, ahora recibido por todos, en el cual nada es corrupto”. *De allí, tomando las dos palabras textum y receptum, viene el nombre de Textus Receptus por el cual lo conocemos hoy.

En otras palabras, el Textus Receptus es el texto por el cual todos los creyentes de aquel tiempo estuvieron de acuerdo que es el texto correcto. Ademas, es el texto que concuerda con mas del 95% de los manuscritos Bíblicos en Griego Koine (común), por lo que es también conocido como el Texto Mayoritario. Ha permanecido por mas de 2000 años como el texto del Nuevo Testamento aceptado por la iglesia y muchos desde entonces lo han reconocido como la preservada palabra de Dios en el idioma original del Nuevo Testamento.

Por qué las iglesias de los siglos II y III y todos los reformadores de los siglos XV, XVI y XVII eligieron el Textus Receptus en preferencia a los Textos Minoritarios?

Porque el Textus Receptus es basado en la gran mayoría (mas del 95%) de los 5300 manuscritos griegos en existencia.
El Textus Receptus no es mutilado con borraduras, adiciones o enmiendas como el Texto Minoritario.
Concuerda con las versiones mas antiguas de la Biblia: Peshitta (150 DC) Vulgata (157 DC), Biblia Itálica (157 DC) La Waldensiana (120 DC), La Biblia Galica (Francia del Sur) (177 DC), La BIblia Gótica (330-350 DC), La Biblia Siriaca (400 DC), La Biblia Armenia (400 DC; existen 1244 copias de esta versión.) etc. Estas Biblias datan de unos 200 años antes de los Textos Minoritarios (como el Codex Vaticanus o Sinaiticus) favorecidos por la iglesia católica romana.
También concuerda con la mayoría de las 86 000 citaciones de las Escrituras por los primeros padres de la iglesia.
Textus Receptus defiende las enseñanzas fundamentales de la fe.
Y lo que es mas importante, porque ellos sabían por el Espíritu que Textus Receptus es la palabra del Dios viviente. Los demás textos y traducciones, poco a poco han sido torcidos, cambiando, añadiendo y quitando del contenido, algo que esta estrictamente prohibido.

Si alguno añadiere a estas cosas, Dios pondrá sobre Él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad, y de las cosas que están escritas en este libro. Apocalipsis 22:18,19

Pero aun así en el siglo XVIII el criticismo textual empieza a atacar al nuevo Testamento.

El criticismo textual es una rama de la filología, que trata de eliminar los errores de transcripción. Estaría bien si solo fuese esto… El criticismo se basa en la comparación de diferentes manuscritos y la decisión en cada caso de cual es el correcto. Todos los críticos del Nuevo Testamento (John Mill, Johann Albrecht Bengel, Johann Jakob Wettstein, J. J. Griesbach, Karl Lachmann, Brooke Westcott, Fenton John Anthony Hort) tenían sus propias ideas de como “restaurar” el texto a su original, como ellos decían. Algunos creían que el texto mas difícil de leer debería ser el mas correcto, otros utilizaban manuscritos y citaciones de los padres en diferentes idiomas. Aun así todos coincidían en que los manuscritos mas antiguos, son supuestamente los que mas conservan las ideas originales del autor. Por consiguiente, basaban sus publicaciones en uno (o mas) de los cuatro grandes codex unciales del siglo IV – V. Codez Sinaiticus, Vaticanus, Alexandrinus y Ephraemi.

Pero este tipo de pensamiento conlleva varios problemas muy grandes. Primero, estos manuscritos tienen muchísimas diferencias entre ellos. Ninguno coincide con el otro en la mayoría de los sitios problemáticos. El hecho de que son del siglo IV no significa nada. Alguna razón ha de haber para que la iglesia no los acepte. Segundo, como el criticismo necesita comparar todas las fuentes disponibles, cada vez que un manuscrito nuevo es encontrado, hay que hacer una revisión y cambiar lo que “se les había pasado” la vez anterior. Vamos, ¿como podemos fiarnos de una edición así? Cambiar tu opinión cada vez que alguien descubre algún manuscrito viejo no es manera de traducir la Biblia, que es la palabra sagrada de Dios.

A finales del siglo XIX, Westcott y Hort publican “El Nuevo Testamento en el griego original”, basándose en los codex Vaticanus y Sinaiticus, rechazando por completo el Textus Receptus. Desde entonces, la mayoría de los traductores basan sus obras en su trabajo y ya hay mas de 25 ediciones de este. Y con cada edición (que es necesaria como ya he comentado, por todas las nuevas adiciones), el texto se aleja mas y mas de la verdad.

Todo cambia en el 1946, solo setenta años mas tarde, cuando se descubren los manuscritos del mar Muerto en las cuevas de Qumran. Una colección de 972 manuscritos bíblicos. Estos manuscritos, que datan de 150 AC hasta 70 DC, concuerdan completamente con la Septuaginta y no con el texto crítico y Masorético.

Si hablamos del Antiguo Testamento, hay dos principales textos que son la base de cada traducción: el Texto Masorético y la Septuaginta (LXX). La Septuaginta  es la traducción en griego del Antiguo Testamento, hecha en el siglo III AC por los hebreos. MIentras que el Texto Masorético es el intento de reconstrucción del original del Torá en hebreo en el siglo X. Las diferencias entre los dos son muchas, pero las más significativas y las que mas fácilmente pueden demostrar cual texto es corrompido, son las mas de 300 citaciones en el Nuevo Testamento del Antiguo, que no coinciden con el Texto Masorético, pero sí con la Septuaginta. Si los apóstoles usaban este texto, confirmando que es el verdadero, ¿cuánto mas nosotros?

Concluyo, diciendo una vez mas, que Textus Receptus es exactamente eso. El Texto Recibido por la iglesia, el texto que todos aceptan. Aunque ahora hay muchos intentos de corromper la verdad de la Biblia, por los presuntos teólogos, que nos mas que filólogos sin el Espíritu de Dios necesario para comprender la Biblia, si tú tienes ansias de saber la verdad, si todas las diferencias en tu Biblia te molestan y estas harto de no entender, empieza por orar. Pídele a Dios que te ayude a discernir y él sin duda lo hará.

Porque, ¿cuál es la manera segura de saber cual es el texto correcto? Es muy simple. Si el Espíritu Santo es el autor de la Biblia y el mismo Espíritu es el que mora en nosotros, ¿no es entonces lógico que él testifique acerca de la verdad de la Biblia? Si dos textos dicen dos cosas distintas en el mismo sitio, solo hay una manera de saber cual es cierto y no es de buscar y comparar quince manuscritos antiguos. Es buscar de Dios. Y así es como yo estoy convencido de que el Textus Receptus es el texto verdadero del Nuevo Testamento.

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La Biblia del Oso 1569

La Biblia del Oso es la primera versión impresa completa de la Biblia en castellano que Casiodoro de Reina publico en 1569 en Basilea, Suiza.  Un poco mas tarde, en 1582, Cipriano de Valera empieza la redacción de la traducción de Reina y publica una edición corregida de esta en 1602, que es conocida también como la Biblia del Cántaro.  La traducción es revisada por Lorenzo Lucena Pedrosa en 1892 y por las Sociedades Bíblicas Unidas en 1909, 1960, 1995 y es en estas últimas revisiones donde los textos deuterocanónicos y los pseudoepigráficos se omitieron.  Estas revisiones ahora conocemos como Reina-Valera. Para la traducción del antiguo testamento se empleó como base el Texto Masorético, mientras que la traducción del nuevo testamento ha sido del Textus Receptus, excepto en la revisión de 1995.

Abajo podéis encontrar la versión original de la Biblia del Oso en imágenes escaneadas. Desafortunadamente, no esta disponible para descargar.

http://bdigital.sib.uc.pt/poc/arq/Monografias/LivroAntigo/UCBG-2-9-4-8/UCBG-2-9-4-8_item1/P9.html

Y esta es Reina-Valera, la revisión de 1909:

http://www.intratext.com/IXT/ESL0021/

Nota: Tanto en la versión del año 1569, como la del 1909, existe la palabra “Jehova”  (yahveh, en hebreo יהוה, YHWH), que es traducida en el nuevo testamento por los mismos apóstoles como “El Señor”.

También hay que notar que en la Biblia del Oso, en el antiguo testamento, están algunos libros y textos apocríficos o deuterocanónicos que no son de la Biblia:

Oración de Manasses, El Tercero libro de Esdras , El quarto libro de Esdras , El libro de Tobias, El libro de Iudith, El libro de la Sabiduria , El libro de la Sabiduria de Iesus hijo de Sirach, La prophecia de Baruch, El primero libro de los Machabeos, El segundo libro de los Machabeos

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Textus Receptus, el texto recibido

Por WR Kincaid, publicado por jrespino en puerta.valera1909.com
Toda Escritura es inspirada divinamente y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en justicia,  para que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente instruído para toda buena obra.
2 Timoteo 3

La promesa de Dios es que la “Escritura” es inspirada por Dios. La palabra “escritura” indica no solamente que es un mensaje escrito, sino también que es documento publicado en formato de manuscrito. La Biblia desde el principio ha sido diseñada para publicación (Deu. 17.18, 31.9). De hecho, es la misma Biblia que ha inspirado el desarrollo de la industria de publicación literaria. Cada innovación mayor en la historia de la industria de publicación ha sido inventada o popularizada por la demanda de la Biblia, incluyendo el uso de pieles (pergaminos o vellum) en vez de tablas de barro (1500 AC Sinaí), el códice (formato codex, o libro moderno, 100 AD Roma), papel de molino hidráulico (1200 AD España), y la imprenta de tipo movil (1450 AD Alemania). La industria de publicación literaria ha seguido la trayectoria de la Biblia porque ninguna otra literatura ha obtenido una demanda semejante. Así que, cuando Dios habla de “escritura inspirada” no habla de un milagro remoto en la antigüedad, algún documento milagrosamente compuesto y ahora desafortunadamente perdido, sino habla del milagro continuo de provisión y preservación de las escrituras publicadas y disponibles a los creyentes.

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La Biblia – la palabra de Dios vivo

 

La palabra de Dios no es otro libro sagrado mas en el mundo que esta lleno de dioses y de señores. Las palabras de Dios vivo son limpias como oro puro y en ellas no hay nada de sombra ni de manchas, ni nada añadido de otros dioses, señores o gente. Las palabras de Dios son diferentes de todo lo que hay en este mundo. Porque este mundo esta manchado muy profundamente, hasta en lo mas dentro de sus corazones, pero el corazón de Dios es limpio y puro, alejado de cualquier pecado o mancha. Así que el Espíritu de Dios coge de estas palabras limpias del corazón de nuestro Dios y por el medio de sus santos profetas y enviados les da a este mundo oscuro y desagradable. Y estas palabras sin duda son las palabras mas importantes de todas palabras en el mundo.

Por esto Dios nos ha dado sus palabras en forma escrita, para que podamos copiarlas y estudiarlas y traducirlas en todas los idiomas del mundo. Y en fin de los siglos han entrado gente en este mundo, engañadores, los cuales solo quieren confundir estas palabras y hacer que la gente piense que las palabras de Dios, que ha creado todo, son palabras como las demás. Esta gente se cree tan lista como dioses. Ellos piensan que puedan comprender las palabras puras del Espíritu Santo sin obedecer al Espíritu de Dios. Ellos piensan que son dioses igual como el verdadero Dios y creen que sus universidades y escuelas bíblicas les hacen tan listos, que sin duda ellos saben todo y pueden distinguir las palabras puras de las demás. Pero se equivocan tanto como el cielo esta lejos de la tierra. Las palabras de Dios se comprenden solo por medio del Espíritu Santo.

Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de particular interpretación, porque la profecía no fué en los tiempos pasados traída por voluntad humana, sino los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados del Espíritu Santo.

II Pedro 1:20,21

Empero hablamos sabiduría de Dios entre perfectos; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que se deshacen: Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria: La que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de gloria: Antes, como está escrito: Cosas que ojo no vió, ni oreja oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que ha Dios preparado para aquellos que le aman. Empero Dios nos lo reveló á nosotros por el Espíritu: porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en Él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que es de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado; lo cual también hablamos, no con doctas palabras de humana sabiduría, mas con doctrina del Espíritu, acomodando lo espiritual á lo espiritual. Mas el hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura: y no las puede entender, porque se han de examinar espiritualmente. Empero el espiritual juzga todas las cosas; mas Él no es juzgado de nadie. Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿quién le instruyó? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.

I Corintios 2:6-16

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